Para proteger a médicos, prohíben armas en centros de salud mental

NORFOLK, Virginia — En una medida decisiva para mitigar las agresiones en los entornos sanitarios, el gobierno estatal ha blindado legalmente los centros de atención médica.
La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, promulgó las leyes HB 229 y SB 173, diseñadas para prohibir de forma estricta el ingreso de armas de fuego y dispositivos peligrosos en hospitales que brinden servicios de salud mental y del desarrollo.
La urgencia de esta legislación, promovida por el delegado Phil Hernandez y la senadora Angelia Williams Graves, se fundamenta en indicadores de la Occupational Safety and Health Administration (OSHA).
Dichas métricas advierten que los profesionales de la salud tienen entre cuatro y cinco veces más probabilidades de sufrir violencia laboral que el promedio de los empleados en el país; además, un 33% del personal reporta haber sido víctima de agresiones físicas directas.
Spanberger subrayó que los recintos médicos deben consolidarse como espacios de paz. Las autoridades estatales apuntaron que la portación de armas en estas clínicas vulneraba gravemente la seguridad pública tanto de los pacientes vulnerables como del personal civil encargado de salvar vidas.
Esta regulación complementa una agenda integral de seguridad pública impulsada por el ejecutivo, que incluye el fortalecimiento de las leyes de alerta y la organización de Cumbres Regionales de Preparación junto a corporaciones policiales y de gestión de emergencias para optimizar la respuesta ante incidentes críticos.